Sierra de la Ventana
Sus calles son como laberintos de un gigantesco tronco, entre las vetas de la madera están los negocios con puertas de madera vidriadas, viejas.
Subo unas escaleras, todo de madera.
Está María Vander sentada a la mesa de una taberna, hablamos, aparece su hermana y me dice que ella estaba interesada en mí.

Sus calles son como laberintos de un gigantesco tronco, entre las vetas de la madera están los negocios con puertas de madera vidriadas, viejas.
Subo unas escaleras, todo de madera.
Está María Vander sentada a la mesa de una taberna, hablamos, aparece su hermana y me dice que ella estaba interesada en mí.

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