María viene a visitarnos, con Mariano. Es una tarde soleada, fresca. Hablamos de los atractivos turísticos, estamos abajo de mi casa y es como estar entre las columnas bajo la sombra en una Plaza Mayor en madrid. Quiero que se lleven algún regalo. Mi vieja se queda hablando con ellos, subo a buscar un mate y yerba, busco en los cajones, piedras de colores, un taxi porteño en miniatura pero mal pintado. Encuentro una CBSé de 3 kilos, ella entra y me dice "para qué?" Le doy la bombilla amarilla. Ella está con el vestido suelto negro. Nos abrazamos y nos damos un pico. Hay alguien atrás, es un familiar. Atrás del familiar llega Mariano que nos ve abrazados. Le digo que me perdone, le ofrezco la cara para que me pegue, toma carrera, con mucha bronca, alguien atrás mío le dice que soy un traidor. Aún no me tira la piña. Es como un aula de escuela. Hay una barra. En la otra punta de la barra hay un grupo de gente. Le pregunto a Mariano quién dijo que yo era un traidor, y señala a Alfredo Casero, que me mira con uun gorro de papel y la cara manchada de rojo, están los muchachos de Chachachá y él dice que no con la cabeza de manera chistosa y señala a Fabio Alberti que se hace el boludo.
Estoy triste.
Estoy triste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario